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viernes, 10 de mayo de 2013

Capítulo 16


El Sol les roza la piel, hace un día estupendo. Están paseando por un parque muy cercano al instituto. Por un momento se han olvidado de todas sus obligaciones, de todo lo que les preocupa, el mundo se ha parado por un rato, solo para ellos. ¿Quién se iba a imaginar alguna vez que se conocerían de una manera tan extraña? Respuesta, nadie.
Se miran, sus ojos parecen conectar en un punto. Es como si un túnel se abriera entre dos mundos completamente distintos, como si se sintiera uno dentro del otro, sus almas se fusionaban en una.
-Valery.
-¿Perdón?-no entiende.
-Ahora te llamaré Valery, con tu consentimiento, claro.-la abraza y se ríen.
-Valery…suena especial.-sus pómulos se colorean.
-Sí-se pone detrás de ella.
-¿Qué haces?
-Cierra los ojos y no digas nada.-dulcemente.
Andrés saca del bolsillo de su pantalón una bolsita de tela brillante con un color azul marino, desenvuelve el nudo que ha hecho previamente con la cuerdecilla que lo rodea y saca un colgante. Es una concha de nácar enganchada a una delgada cadenita de plata, dentro pone con un trazo fino y delicado: “Valery”.  Le pone el collar alrededor del cuello y retrocede dos pasos.
Valeria toca la concha, sonríe.-Que bonito, Andrés.
-¿Te gusta?
-Sí, es preciosa. ¿Dónde la has conseguido?-poniendo el colgante a contraluz para apreciar los tonos perlados que surgen.
-Eso da igual.
-No, dime…he estado buscando y este tipo de conchas no se encuentra por aquí cerca.
-Valery, no es el momento, no tiene importancia.-insiste.
-¿Y cuándo será el momento de saber de dónde has cogido esta concha? Porque lo podrás contar, supongo.
-Valery…
-No entiendo a qué te refieres con que no es el momento, Andrés ¡es una concha!-un poco confusa.
-Mira, lo único que te puedo decir es que es tu amuleto de la suerte, nunca te va a pasar nada malo si lo llevas contigo- le agarra una mano con fuerza- Créeme, si te digo dónde la encontré dejará de tener efecto.
-Pero…
-Valery, olvídate, solo quiero que sepas eso, que estaré a tu lado mientras camines.
-Muy poético, me gusta.-ríe lo más alto que puede.
-¿No estabas enfadada?-confuso.
-Tú serás poeta, pero yo soy actriz. Quería ver como reaccionabas.-sigue riendo.
-¡Ah! Me parece estupendo…Que cruel eres conmigo, encima que te regalo ese collar.-hace como si está deprimido y se sienta en el suelo.
-¿Andrés?
-¡¿Qué?!-le pega un susto y Valeria sale corriendo.
-¡Píllame si puedes!
-¿En serio?
-Muy en serio. ¡Corre, corre!
El parque está solitario, lo que es raro teniendo en cuenta la hora de la mañana que es, por ese motivo corren libres, sin que nada más les importe. Seguramente si el parque estuviese lleno de gente estarían en las mismas condiciones, todo les daría igual. Todo está tan bonito, es invierno pero no hace frío. Es uno de esos días en los que el Sol luce aun siendo una época fría y blanca; en otras ocasiones ocurre al contrario y un hermoso día de verano se puede acabar volviendo gris y frío. Después de todo son días especiales, únicos, como ellos mismos.
-Ven aquí, un momento.-Andrés se para delante de un estanque.
-Que preciosidad de estanque, hasta tiene un puente.-lo mira, imagina la cantidad de gente que se pierde ese tipo de tesoros cada día.
-Sí, es bonito.-se pone en el borde de piedra y hace elipses con sus dedos metidos en el agua.-la temperatura es perfecta.
-No creo…-mete la mano y lo comprueba- ¿Cómo sabías que este estanque tenía agua caliente?

 Que infancia los tengo aquí, nadando en este estanque apartado del mundo. Siempre está solitario, nadie se adentra nunca en esta zona del parque, cosa que nunca he entendido.-fija su mirada en el agua, turquesa- Mi padre me trajo por primera vez a este lugar, me contó una historia preciosa, mi historia favorita. Desgraciadamente no la he vuelto a escuchar de su boca, tampoco la he encontrado en Internet.

-Qué pena, ¿no te acuerdas de nada? Me encantaría escucharla.-se sienta a su lado.
-Me sé hasta la última palabra.
-Entonces, ¿por qué tienes esas ansias por encontrarla escrita en algún lugar? Si sabes esa historia entera, cada punto y cada coma de ella, es porque realmente la llevas en el corazón.
-Quería saber si era verdad.
-Andrés, eso es una bobada, los recuerdos que se guardan en la mente se pueden llegar a extraviar en algún momento, en cambio los que están guardados en el corazón siempre. No lo olvides, ¿vale?
-Menos mal que yo era el poeta, eh. Tampoco se te da mal a ti.-sonríe.
-Ahora cuéntame la historia, por favor, me muero de la intriga.-pone las manos en modo de súplica.
-Vale, pero no hagas preguntas, solo escucha.
Valeria asiente con la cabeza y se acomoda en su “asiento” de piedra, espera impaciente a que Andrés empiece a relatar su maravillosa historia.
>>Cuenta una leyenda muy antigua que este estanque lleva aquí desde el principio de los tiempos, desde muchísimo antes de que existiera este parque y todo lo demás que nos rodea. Unos seres poderosos decidieron crearlo para admirar su belleza, para reposar después de un largo y cansado día. Decidieron llamarle “El agua de los sueños”, ya que todos los que allí yacían solían contarle al agua todos sus sueños y aspiraciones. Todas las celebraciones y ritos se celebraban alrededor de él, cantaban canciones para purificarlo y darle un poder especial, lo que no esperaban es que este estanque estuviera repleto de magia. Lo descubrieron cuando Ainur, una criatura hermosa que formaba parte de la tribu de estos seres mágicos, decidió venir solo al estanque. En lugar de contarle sus sueños, como siempre hacía, decidió hablarle de algo más profundo “el dolor”. Sentía una inmensa pena por la desaparición del ser que más quería sobre la faz de la Tierra, se llamaba Valery y llevaba un tiempo sin aparecer por la cueva en la que ambos se refugiaban cuando se sentían que nadie les entendía, cuando estaban realmente solos. Al contárselo al agua salieron unas lágrimas de sus grandes ojos rosados que le recorrieron la cara y, finalmente, cayeron al estanque mezclándose con el agua de este.

Llevaba con él el amuleto que le había dado hacía mucho tiempo, el mismo que dejó a su lado el día que se la tragaron las sombras, una concha que recogió en una playa cercana una vez que iban paseando. Decidió tirarla al estanque, para asegurar su protección a distancia, quería que actuara como una barrera que la protegiera de todo peligro existente, así se aseguraría de que nada la dañase nunca. Luego volvió a la cueva, se tumbó en el suelo y se dejó llevar al mundo de los sueños, dónde Valery aún estaba a su lado, sonriente, mirando el horizonte con ganas de volar entre las nubes y llenar el mundo entero de magia, ponerle algo de emoción a cada cosa que decía y sonreír en cada momento de tensión. Ese sueño duró mucho tiempo, tal vez demasiado, estuvo durmiendo por años, soñando con Valery, la sentía muy cercana. Cuando despertó estaba en un mundo nuevo, lleno de colores y de magia por cada rincón que pisaban sus pies, pero no sabía dónde se encontraba, por lo que decidió guiarse por el camino que le conducía al “Agua de los sueños” y contarle que había vuelto a ver a su amada mientras dormía. Después de decírselo, metió la mano en él para buscar el amuleto que un día depositó, pero lo que encontró no fue el mismo. Ahora era una concha brillante, de nácar, preciosa. Dentro ponía con unas letras muy finas “Valery”.
Ainur se quedó observándolo ensimismado durante unos segundos, luego contempló el estanque, el agua estaba hirviendo. Se empezó a asustar, pensó que el agua se evaporaría y todas las esperanzas de los seres que lo visitaban se esfumarían, sin dejar rastro. Su sorpresa fue mayor cuando la imagen de Valery apareció elevándose con el agua, formando una fuente con múltiples colores perlados, como el nácar.
Le tendió la mano, Ainur la apretó con toda su fuerza. Se abrazaron, entonces sus cuerpos se convirtieron en agua, en el agua de este estanque. Dejaron escondido el amuleto de Valery, a fin de que alguien lo encontrase y se lo diese a su Valery personal, para protegerla<<
-Entonces yo soy Valery.
-Sí, lo eres, por eso solo quiero protegerte. Te he encontrado.-le agarra la cara- No voy a dejar que te pase nada.
-Andrés, ¿tú eres Ainur?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

ohhhhhh , que chulada el capitulo:)
Pero es k ahora tengo muchas ganas de continuar leyendoooooooo,,,,,,,,NON PUEDE SERRRRRRR :(
SUBE PRONTITO ,UN CAPITULO FANTASTICO
FLOWERS

Anónimo dijo...

genial:)

Anónimo dijo...

Como siempre genial y excelenta normal ya que viene de una escritora con mucho talento y pasion por lo que hace. <3

Constanza Galvez dijo...

He empezado a leerlos hoy quiesiera saber cuando subes los capitulos ya que lo espero con ansias !! Felicidadeeees muy buena historia :*