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lunes, 22 de abril de 2013

Capítulo 14




-¿Me puedes explicar qué se supone que te hizo para que tuvieras que huir de dónde vivías?-en ese momento preocupación es su segundo nombre. Lo único que sabe es que Elena tuvo que huir de su ciudad natal para vivir en paz, tranquila, y que ahora Sarah ha vuelto a dar con ella. ¿Cómo es eso posible? Solo quiere saber los motivos por los que tiene que estar prevenido, y por los cuales debe defenderla a ella también, ahora que la ve tan mal. La chica de la sonrisa radiante se estaba derrumbando delante de él y no podía evitarlo, ¿por qué le afectaba tanto todo lo que le pasaba a esa chica? No lo entendía, como nada de lo que le está pasando últimamente.

-Por-porque…-le cuesta hablar.

-Dímelo, Elena, te puedo ayudar.-su mirada es sincera, le llega al fondo, al corazón. Parece que está leyendo todos sus miedos, sus pensamientos, es solo algo que David puede hacer, algo así como un don que solo él posee. Es capaz de ponerse en el lugar de la gente-Venga, fíate de mí por una vez.

-¿Por qué te interesas tanto por todo lo que me ocurre?-se frota los ojos.

-Porque para mí eres importante.-le pone un mechón de pelo detrás de la oreja, suavemente. Elena no puede evitar sonreír- Y, aunque no lo creas, cualquier problema que te surja me acaba afectando de una manera o de otra.

-¿Cómo dices?

-Sí, mira, te resultará extraño esto que te voy a decir, puede incluso que me tomes por loco o que incluso no me vuelvas a hablar de la misma forma, pero quiero que entiendas que si te lo cuento es porque realmente pienso que puedo confiar en ti, y que puedo compartir mis pensamientos contigo sin que tenga que estar rogándote que no se los cuentes a nadie, sé que tú nunca me harías algo así.

-David, no te puedes fiar tanto de una persona a la que conoces de apenas tres días.-le dice Elena, esperando que no le vaya a contar nada de lo que después pueda arrepentirse.-Te puedes arrepentir y pasarlo muy mal.

-No importa.

-Sí, sí importa, te lo digo por experiencia. –Seriamente- Es algo parecido a lo que me pasó con Sarah. Ahórrate las explicaciones y los secretos para más adelante, te lo pido por favor.

-¿Por qué he de hacerlo contigo? ¿Qué tengo que temer?-se levanta y levanta el tono de voz.

-David, no soy quién tú piensas, te valoro mucho como para dejar que haya la mínima posibilidad de te ocurra algo.

-Entonces… ¿a dónde vamos a llegar si no podemos contarnos nuestras cosas como dos personas normales?-suspira, luego mira a Elena- Siento tener que decirte esto, pero me parece que si no puedo ayudarte es porque no podemos ser ni eso…

-¿Ni…qué?

-Ni amigos.-Empieza a caminar en dirección a la salida del parque- Cuando te decidas a hablar conmigo, o a tan solo permitirme que te diga algo sobre mí, búscame. Te voy a esperar después de todo.-Se despide con la mano.

Elena suelta una lágrima, otra y cientos de miles más, ¿está dejando ir al único que ha querido estar a su lado sin importarle los peligros que fuera a correr? ¿Al que después de solo tres días le ha cogido tanto cariño como a un amigo?-¿Se llama cariño o amor?-Se estaba comportando como una verdadera cobarde, lo peor es que lo sabía y no estaba haciendo nada para evitarlo, que él se fuera, con el alma rota.

Lo ve alejarse, está a escasos cinco metros de ella, ¿y si se arriesga y echa a correr tras él? Ha dicho que iba a esperar todo lo que hiciera falta, pero no le sabe bien que haga eso por ella. Entonces sale corriendo.

-¡¡¡HICE QUE EL CHICO QUE QUERÍA ACABASE EN UN HOSPITAL POR MI CULPA!!!-con los ojos muy abiertos.

David se gira, sorprendido de lo que le acaba de decir Elena, que parece tener cierta dificultad a la hora de respirar. La siente temblar a su lado. Intenta darle un abrazo, pero esta lo aparta.

-¡No! No lo hagas hasta que no oigas lo que te voy a contar, si después de esto decides que no quieres abrazarme será muy inteligente por tu parte.-se sienta en un bordillo y David la imita- Verás:

<<Sarah y yo éramos muy buenas amigas. Nos conocíamos hacía poco, pero en ese corto período de tiempo sentí que era una chica que solo haría que todo lo que me pasara fuera bueno, ya que hacía tiempo que no tenía una buena amiga a la que contarle todos mis problemas. Decidí confiar en ella.

Era muy simpática, allá dónde iba siempre estaba sonriendo y preocupándose por que los demás lo hicieran. No nos gustaba ir a fiestas ni a ese tipo de eventos en los que se bebe y fuma, no queríamos tener nada que ver con todo ese mundo. Había una pandilla de chicos a los que les gustaba todo eso, y al menos una vez a la semana montaban una fiesta en cualquiera de sus casas. Eran solo un año mayores que nosotras, por lo que nos los cruzábamos todos los días en los pasillos y nos saludaban, no sabíamos el por qué. Ninguna queríamos estar con ellos, sabíamos de buena mano que no nos convenía ese tipo de gente, no por el hecho de que les gustara divertirse, como es normal, era más bien por el hecho de que no eran buena gente, habían hecho cosas muy malas y los habían expulsado de unos cuantos institutos. Se rumoreaba de que poseían una pistola, la habían adquirido por internet por lo que me comentaron. También uno de ellos había estado en un correccional el último trimestre por posesión de drogas y agredir violentamente a un profesor de su antiguo instituto. A mí me daban verdadero pánico.

Teníamos un amigo común Sarah y yo, se llamaba Jorge. Era muy especial para mí y siempre nos preocupábamos el uno por el otro. Estaba realmente enamorada de él, y ella lo sabía.

De un día para otro Sarah se empezó a juntar, por así decirlo, con un chico del grupo, Javier. Al poco tiempo empezaron a salir. Sarah siempre me decía que me fuera con ellos a las fiestas, a lo que yo siempre respondía con un rotundo no. La veía cambiada, y me daba un poco de miedo en lo que podía llegar a convertir en poco tiempo. Una como ellos. Mi relación con Jorge se fue estrechando, pasábamos mucho más tiempo juntos y nos divertíamos mucho.

Un día Sarah me pidió que fuera con ella a una fiesta para cubrirla, ya que sus padres empezaron a sospechar de su relación con Javier y yo fui tonta y accedí, pensando que solo así recuperaría mi amistad con ella. Le di plantón a Jorge solo por ella. Como Jorge sabía con que gente se juntaba Sarah últimamente y no le gustaban no le quise preocupar, por lo que puse la excusa de que me quedaba en casa de Sarah a dormir. Se lo creyó, o eso pensaba.  En la fiesta me sentía muy incómoda, no sabía que hacía allí. Entonces Sarah se me acercó.

-Elena, bebe un poco, que no pasa nada mujer.-con el vaso en la mano.

-No tengo ganas ahora, gracias.-me retiré un poco, Sarah se sentó a mi lado.

-A ver, guapa, o bebes o bebes, ¿entendido?-lo dijo fría, pero luego sonrió, lo que me hizo confiar y accedí a beber un poco.

-¡Qué empiece la fiesta!-gritó y se subió a la mesa a bailar con Javier.

Entonces empecé a verlo todo borroso, no era consciente de mis actos pero de algo estaba segura, Sarah había echado algo en mi bebida mientras que yo no la observaba. Jorge descubrió mi paradero y vino a llevarme de aquel lugar, alegando que Sarah no había sido una buena amiga y que no quería saber nada más de ella, lo que enfureció a su novio y a sus amigos y le pegaron. No se pudo defender, eran cuatro contra uno y yo estaba prácticamente ida.

Al día siguiente me desperté tirada en las escaleras del portal de mi casa, al lado de una nota:

“Jorge está en el hospital porque después de la paliza le dijiste que te molestaba y no sé cuántas cosas más, le empujaste haciendo que su cuerpo chocara con un bordillo y perdiera el conocimiento. Como digas algo de esto a alguien yo, Javier y los demás iremos a por ti y no vas a salir muy bien, te lo aseguro.

Besos, Sarah

En ese momento sentí como mi mundo se hundía, lloré mucho, durante semanas. Al poco tiempo se enteró mucha gente de lo que había hecho y dejaron de dirigirme la palabra. No fui capaz de visitar a Jorge ni un solo día y…y Sarah no paraba de acosarme mandándome mensajitos, por lo que tuve que cambiar de número también. Soy horrible, entiendo que no me quieras abrazar ahora, pero te lo advertí.>>

-Y es cierto, no quiero abrazarte.

-¿Ves? Te lo he dicho…-baja la mirada.

-Porque quiero besarte.

Y se besan.

1 comentario:

BookCyFeR dijo...

Hola!
Aquí BookCyFeR.
Te sigo y leere tu novela!
Un beso!!!