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lunes, 22 de abril de 2013

Capítulo 13



La ciudad se empieza a iluminar, aquella mañana de Sábado o era tan fría después de todo, aunque para Elena nada tenía algo especial que la animara, que la hiciera sentirse bien de nuevo, como si nada. Volvía a sentirse mal,  incluso sentía como su estómago se encogía en ciertos momentos, impidiéndole hablar con nadie, tan solo caminaba por su cuarto como un fantasma, sin hacer ningún tipo de ruido, no cree tener fuerzas para hacerlo. ¿Por qué le ha tenido que mandar ese SMS aquella niñata? A caso toda relación con ella no se había terminado. Últimamente solo le pasaban cosas desagradables: le roban el móvil, cuando se lo devuelven resulta que tiene una desagradable sorpresa, ahora que Sarah sabe su nuevo número no va a saber qué hacer para esconderse. Solo quiere que los problemas se vayan, volando, que la dejen tranquila de una vez por todas.

Ha decidido no contárselo a nadie, ni a Vicky, si se lo contara se preocuparía demasiado y por no decir ya su padre. Lo único que él sabe de Sarah es que Elena le suplicó que se cambiaran de ciudad, para que no la volviera a localizar. Él no lo entendió, pero tampoco quiso hacer preguntas al ver la cara de su hija, roja, no paraba de llorar y desde entonces se prometió que protegería a su hija más que nunca, aunque no pudiese saber más que el principio de la historia, si ella se lo pedía era importante.

-Seguro que solo se está tirando un farol, seguro.-se intenta tranquilizar, en vano.

Se mira al espejo, tiene ojeras, las mismas que tenía hace tiempo y que creía que no volverían a aparecer en su rostro nunca más. Esta noche no ha pegado ojo -¿Pero qué quiere?-Se dirige al cuarto de baño para lavarse la cara, necesita despejarse. Enciende la radio, elige EuropaFM, suena una canción en inglés. No le presta demasiada atención a la letra, ni se esfuerza por adivinar el título de esta.

-Elena, ¿se puede?-pregunta su madre mientras que llama a su puerta.

-Sí, claro.-intenta cambiar la cara.

-Hace un buen día hoy, hemos pensado en hacer una barbacoa con los amigos. ¿Quieres venir o te vas a quedar en casa aburrida?

-Mamá, sabes que no me caen demasiado bien…

-Bueno, haz lo que quieras, tienes hasta las dos para decidirte. De mientras puedes salir a que te dé un poco el Sol, te veo mala cara.-se acerca a su hija y le mira las ojeras- ¿Has dormido bien?

-La verdad es que no mucho, no tenía sueño y ahora estoy cansada. Lo que suele pasar, no te preocupes.

-Vale, te creo.-saliendo por la puerta-Pero sal un poquito, a ver si te pones mejor así.

-Claro, ahora me voy a despejarme.

Se cierra la puerta.

Sarah, Sarah, Sarah, Sarah. Es en lo único que piensa desde que recibió aquel mensaje, ¿por qué se lo ha mandado? Prefiere no pensar en nada, solo quiere olvidarse por unas horas de todos los problemas que le están surgiendo de pronto, ¿a quién puede acudir? No lo sabe, lo único que no quiere es dar pena e ir quejándose de lo mal que le sale todo. Eso nunca, ella es fuerte, claro.

¿Por qué Raúl quiso robarle el móvil justamente a ella? ¿Tendrá algo que ver con Sarah? No quiere saberlo.

-Ya vale Elena, no pienses más.-se vuelve a decir.

Desbloquea el móvil y busca en su agenda de contactos el nombre de alguien que la pueda ayudar a distraerse. ¿Llama a Vicky? No, mejor no, se temería lo que le ocurre. ¿Llama a Valeria? Se suponía que iban a  quedar algún día para tomar un helado o algo, pero tampoco quiere estar con ella. Y, finalmente, su nombre: DAVID. ¿Le llama? Él siempre se ha preocupado con ella desde que se conocen, no cree que le importe acompañarla un ratito a algún sitio. ¿Le llama? ¿No le llama? Lo mismo de siempre.

Entonces suena el teléfono: Llamada entrante David. Otra casualidad, cuantas lleva esta semana, son innumerables.

-¿Qué tal Elena?-simpático, como de costumbre.

-Pues, aquí, ya sabes…Lo de ayer fue un poco fuerte para mí. Lo del tal Raúl me sentó muy mal.

-Ya, espero que en el instituto no se cruce con nosotros, como te diga algo más yo…

-Tú no vas a hacer nada, ¿entendido? No creo que se atreva, David, tranquilo. Y si lo hace ya hablaremos con quién tengamos que hablar.

-Pero…

-Nada, pero nada. Por cierto, en el mismo instante que me has llamado yo estaba a punto de llamarte a ti. Quería que me acompañaras a dar una vuelta, si tienes ganas, vamos.

-Sí, lo mismo te quería proponer yo. ¿Dónde quedamos?

-¿Me vienes a recoger a casa?

-Claro, nos vemos en veinte minutos.

-¡Adiós!-cuelga.

Los dos sonríen, van a volver a verse, eso es bueno. Se tapa las ojeras con un poco de maquillaje y baja al salón a esperarle.

-¿Vas a salir entonces?-le pregunta su madre.

-Sí, he llamado a un amigo.

-¿Un amigo?

-Sí, solo eso. No te pienses nada raro, que te conozco.

-Entendido, que te diviertas entonces.-sonríe.

-Vaaaale.

Los minutos pasan rápidos y David ya está en la puerta esperándola. Elena abre la puerta y sale a recibirlo. Se abrazan en un impulso, no saben el por qué, pero lo hacen y no se arrepienten, se sienten bien. Luego se sueltan y se sonríen, ¿qué les está pasando? No lo quieren saber aún, solo entienden que tienen que tener algo en común después de todo para que el destino los uniese de aquella manera tan increíble. Luego comienzan a andar en silencio por la acera.

-¿Qué tal estás? Te veo mala cara, después de todo lo que pasó ayer tampoco me extraña.-Pregunta David, para romper el hielo. Es raro ya que se acaban de abrazar como si nada.

-Pues, la verdad es que lo estoy pasando bastante mal.-le mira a los ojos, pero inmediatamente aparta la mirada para que no vea como se le cristalizan los ojos, sonríe o eso parece.

-Elena, me lo puedes contar si quieres. Creo que te he demostrado que en mí se puede confiar…-insiste, le coge las manos.

-Sí, es cierto, el problema es que no sé por dónde empezar.

-¿Por el principio?

-Buena idea.-se ríen.

Deciden sentarse en un banco de piedra que hay en el parque en el que han decidido parar. David se levanta y va al kiosko de enfrente y trae un par de Coca-Colas, lo que hace sonreír a Elena.  David abre su lata y le da un sorbo, luego se sienta, dispuesto a escuchar todo lo que le vaya a decir su amiga, porque es lo que es ¿no?

-Bueno…empiezo.

-Vale, cuéntame lo que te pasa.-le frota el hombro pasándole el brazo por detrás de la espalda.

-Anoche, cuando llegué a casa y puse en carga el móvil lo encendí para comprobar que no le había hecho nada extraño. Mi sorpresa fue encontrarme un SMS de un número desconocido que me decía textualmente: <<Hola Elena, Te escribo para decirte que estoy de vuelta. ¿Recuerdas lo del años pasado? Espero que estés como siempre, empieza a temblar. Besos, Sarah. >>-toma aire  con la mirada perdida.

-Bueno, no te preocupes, seguro que es alguien que solo quiere gastarte una broma, com0 las cadenas del messeng…

-¡No!-le corta- El problema es que sé quién es la tal Sarah pero no sé exactamente lo que quiere de mí, ya tuve que huir una vez por su culpa, ahora tengo miedo de lo que pueda pasarme.

David le mira preocupado, Elena la agarra la cara.

-David, Sarah es peligrosa, si está con Raúl en esto no sé lo que va a pasar. Tengo miedo.

 

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