TRADÚCEME

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Visitas

lunes, 1 de abril de 2013

Capítulo 12


Andrés se ha adelantado unos pasos, ahora está cara a cara con David. Traga saliva, no entiende como se atreve a venir a verle y reprocharle a Valeria cualquier cosa, por insignificante que sea. Está claro que no entiende que es eso de cumplir promesas, o cualquier otra cosa.

-¿De qué vas?-le pregunta Andrés, tenso.

-Aunque te resulte extraño, no estoy aquí por ti.-aclara David, reprimiendo su habitual sonrisa burlona.

-¿Entonces a qué vienes? ¿Acaso no sabes cumplir promesas? Porque creo que acordamos no volver a vernos, en invierno esta zona es mía ¿recuerdas?-señala las rocas.

-Sí, toda tuya, por ese motivo no te venía a buscar a ti. Buscaba a un amiguito tuyo que nos debe una explicación.

-Entonces, ¿qué tiene que ver ella en todo esto?

-Eso mismo me pregunto yo, ¿de quién es esa sudadera, Valeria?

-¿Por qué te lo tengo que decir? No me has explicado nada tú tampoco, para empezar. No sé de qué va todo esto, pero me incomoda un poco que vengas aquí como un energúmeno a gritarme que de dónde he sacado esta sudadera.-replica Valeria, acercándose a David, muy cerca.- Me debes una explicación a mí también, empieza a hablar.

-Que desagradable te estás poniendo, ¿no crees?-le toca el hombro.

-Mi actitud depende de cómo me trates, te lo tienes merecido.-Le aparta la mano del hombro- O hablas o te callas, tú verás que haces.

-Bueno, bueno, hablo entonces. Ayer le robaron el móvil a Elena, todo el mundo pensó que era  yo porque el “ladrón” llevaba la misma sudadera que yo. Igual que la que levas puesta en estos momentos. Esta mañana, en el recreo, he estado investigando con el video de la cámara de seguridad. He reconocido al chico, es de 1º de Bachillerato ¿te suena?-saca un folio del bolsillo, en el que se aprecia una imagen sacada del video de la cámara de seguridad, es Raúl- la gente dice que te han visto con él en el recreo.

-¿Dónde está Raúl?-se desabrocha  la sudadera y se la da a Andrés.- A nosotros nos debe otra buena explicación después de todo.

-Ha salido del agua y se ha ido a comprar una Coca-Cola, estará al llegar. Aunque me cuesta mucho creer que él haya robado nada. No creo que fuera capaz de hacer eso. No es ese tipo de persona, o al menos eso es lo que yo pensaba hasta hace unos minutos.-dice Andrés, hecho un lío.

A lo lejos se ve la silueta de Raúl, que al parecer no ha visto a los dos invitados de la tarde. Se acerca con naturalidad, mira a Elena y la saluda como si nada. Esta gira la cabeza y dice un insulto entre dientes, David se aproxima unos pasos al supuesto culpable de todo este lío y le tira la sudadera y la fotografía.

-Hola Raúl, ¿cómo estás?-le pregunta con un tono de ironía en su voz.

-¿Qué haces tú aquí?-responde con otra pregunta, de mala gana.

-¿Tú también estás al tanto de las peleas de tu amiguito? Porque parece que él no sabe todo lo que tiene que saber sobre ti.

-¿A qué te refieres, David?

-Eso, ¿a qué me refiero LADRÓN?

-¡Pero qué dices!

-Tenemos pruebas, abre el folio, ¿qué ves? Por tu culpa me ha acusado de robarle el móvil a Elena. ¿Te parece bien eso? Además intentas implicar a Valeria en todo esto, ¿por qué le das la sudadera? ¿Pensabas que íbamos a culparla a ella en lugar de a ti? Estás muy equivocado. En las cintas de seguridad se ha visto todo. Tus propios actos te han delatado. Dale el móvil y no diremos nada, estoy un poquito cansado de que me culpen de todo por culpa de un niñato como tú.

-¡Eso es mentira!

-¿Aún intentas negarlo? ¿No te vale con tu propia fotografía? No tienes remedio, chaval.

-Yo me he hartado, me voy de aquí.-dice Valeria, que empieza a recoger sus cosas, dispuesta a irse.

-No, pero no te vayas.-le ruega Andrés.

-Nos vemos otro día, ya he tenido bastante por hoy. Y tú-se acerca a Raúl- eres un mentiroso-le da un empujón.

-Tú no te vas a ir de aquí.-le dice Raúl.

-¿Qué dices?-pregunta Valeria.

-Lo que oyes. Y tú, Elena, tampoco.

-¿Qué-qué?

-¿Nos estás dando órdenes?-pregunta Valeria, al lado de Elena.

-O me haces caso o ya verás lo que te va a pasar. Si te quedas quietecita, aquí, y me escuchas no va a pasarte nada.-en un tono un tanto siniestro.

-¡Vete a la mierda!-se atreve a gritarle Elena en la cara.

-Y tú, o te quedas aquí o tu pequeño secretito va a salir a la luz.- en tono amenazante.

-¿De qué pequeño secretito estás hablando, pirado?

-De ese que no te deja dormir por las noches, loca.-le dice con la voz fría.

-Mira, el chantaje emocional no te va a servir de nada, porque yo me voy y Elena se viene conmigo. Y lo dicho, o le das el móvil o vas a ver las consecuencias de tus actos.-dice David en tono amenazante.

A Elena se le ha escapado una lágrima, dos, tres. Está llorando. Si sabe lo que piensa que sabe, está hundida. Se seca las lágrimas y le mira con cara de asco, de repulsión.

-Me da igual lo que sepas de mí, ya has leído bastante por lo que se ve. Devuélveme el móvil y no te volveremos a molestar.-reprimiendo el llanto, por la rabia.

-Como quieras.-se saca el móvil del bolsillo y se lo tira. Andrés lo coge al vuelo y se lo da a Elena. David le mira sorprendido.

-Raúl, fuera de aquí, el que se va eres tú.-le dice Andrés.

-Yo no me voy a ningún sitio.

-Oh, sí que te vas. Y enseguida.- se une David.

-Vale, no os pongáis violentos, chicos.-ríe. Recoge sus cosas y se va haciendo un corte de manga a lo lejos, lo que pone nervioso a los chicos.

-Tranquilas chicas, no os va a pasar nada.-intenta tranquilizarlas Andrés.

-Es un pirado, no me lo esperaba de él.-dice Valeria con el semblante serio.

-Que tío, por lo menos te ha devuelto el móvil.-le dice David a Elena.- No te preocupes por lo que te ha dicho, irá de farol. ¿Qué te va a hacer? Si sabe algo será porque lo ha leído en tu móvil.

-Sí, será eso.-temblando de rabia, con las lágrimas recorriéndole el rostro- De todas formas, me ha hecho sentir muy mal. Ha abierto heridas que creía que estaban cerradas desde hacía ya mucho tiempo.

-Elena…-balbucea David.

-Me tengo que ir chicos, gracias por todo. No hace falta que me acompañéis, necesito que me dé el aire un rato. Iré andando a casa para aclararme las ideas, ahora que todavía no es de noche.-se seca las lágrimas y se despide con la mano.

Llega pronto a su casa y se tira en la cama. Después busca el cargador, enchufa su móvil y lo enciende. Para su sorpresa encuentra un SMS nada más encenderse el aparato, es un número privado.

<<Hola Elena,

Te escribo para decirte que estoy de vuelta. ¿Recuerdas lo del años pasado? Espero que estés como siempre, empieza a temblar.

                                                                     Besos, Sarah.>>

 
Más lágrimas.

1 comentario:

Marta Cuenca dijo...

Continuala. Esta muy bien y me tiene intrigada la sara esa *-*