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lunes, 11 de marzo de 2013

Capítulo 9


Ha tocado el timbre que anuncia el final de la jornada, Valeria está realmente impaciente, tal vez hoy vuelva a ver a Andrés. ¿Cómo reaccionará?

Horas antes, en el recreo...

Después de chocarse con Elena se fue directamente al despacho de Don Felipe. Este le hizo una pequeña encuesta sobre que le habían parecido las tres primeras horas en el centro, que le parecía el tema de que los uniformes no fueran obligatorios, que puntuara del 1 al 10 lo que le había parecido el aspecto del centro. Todo esto acompañado de medio folio en el que le pedía que escribiera todo lo que quisiera aportar para mejorarlo, no era obligatorio rellenar el espacio entero, por lo que su respuesta fue escueta al igual que en las demás preguntas.

La verdad es que el director era una persona amable, por lo menos en la primera impresión. Eso sumaba puntos para ella, estar en aquel nuevo instituto no iba a ser tan malo como ella pensaba. Al salir del despacho se sentó en uno de los sillones que había enfrente. Ese sitio era enorme, lleno de gente, gente a la que no conocía. Aunque en su mayoría no parecían tan pijos y estirados como ella creía que serían-No hay que fiarse de las primeras impresiones o de lo primero que te dice la gente, anotado- Elena le había caído bastante bien, había sido muy amable sin apenas conocerla. Lo único que le molestaba era que todo el mundo supiera su nombre, que circulase por todo el instituto,  ya que nunca le había gustado ser el centro de atención por ningún motivo.

Sacó el móvil y lo encendió. Le parecía increíble que aún funcionase después del incidente de ayer, había sido una irresponsable quedándose tirada en la playa, si Raúl no la hubiese visto y llamado a Andrés posiblemente no lo estaría recordando en aquellos momentos. -Aunque no hay mal que por bien no venga, como dicen-Sonríe recordando al chico que la salvó en la playa, de como pasaron la tarde juntos, de como se alegró de conocerlo. De repente todo parecía ir mejor, la tristeza se había ido por unas horas, parecía que había vuelto a sentir algo que no era decepción, pena o culpa. A penas se había acordado del accidente desde la tarde de ayer.

Entonces busca en su agenda de contactos su nombre, para su sorpresa no aparece-¡Mierda!- Se ve que el móvil no estaba tan bien como ella pensaba, todavía estaba mojado y no funcionaba del todo bien  cuando guardó su número, al apagarlo se debieron perder los datos. ¿Cómo no le hizo una llamada para asegurarse? Ahora no tendría posibilidad de quedar con él a no ser que él la llamara-¡Soy una gafe! Nada me sale bien ¿o qué?- Apagó el móvil. Miró a su alrededor, se sentía agobiada con tanta gente, por ese motivo decidió salir al patio a que le diera un poco el aire. Ya en el patio buscó un banco donde sentarse, se puso los cascos. “Reproducir aleatoriamente canciones”. Empieza a sonar una de sus canciones favoritas. No sabía cómo le podía gustar esa canción, ya que reunía todo lo que odiaba: Una melodía festiva, estaba en Inglés y tenía una letra repetitiva y pegadiza, lo que le había costado horas de distracción con aquella maldita cancioncilla metida en la cabeza, aunque le reconforta escucharla, le transporta a otro lugar mejor, fuera de problemas y preocupaciones. Activa la opción de repetir la canción una y otra vez, sin pausa.

Dos golpecitos en el hombro- ¿Valeria? ¿Eres tú?

Se quitó los cascos y se giró, y allí estaba Raúl. ¿Cómo era posible? ¿Aquello era real? Sonríe, apaga el móvil y lo mete en la maleta.

-Sí, soy yo-le abraza.

-¿Cómo es que estudias aquí y nunca me he dado cuenta?-riendo.

-Pues porque hoy he empezado a estudiar aquí, que ¡casualidad eh!Me he trasladado de instituto, más bien me echaron del otro, pero eso es otra historia.

-Por ser buena y estudiosa ¿no?

-¡Exacto!

Los dos sonríen. Raúl toma siento al lado de Valeria, le ha llamado la atención que una chica fuera con uniforme y se ha preguntado si era la nueva de la que todos hablaban, se resolvieron sus dudas, efectivamente era ella.

-Te estoy muy agradecida por salvarme de la locura que hice.

-No fue para tanto, solo te encontré tirada allí y llamé a Andrés, ni siquiera fui capaz de socorrerte como es debido. Soy un cobarde.

-Bueno, lo importante es que estás aquí para reconocerlo, ¿no?-ríe.

-De nada mujer, de nada.-sonríe.

-¿Y qué tal tu primer día chica nueva? Eres la comidilla del instituto.

-¡No me lo recuerdes! Odio ser el centro de atención.

-Pues poniéndote el uniforme la llamas bastante, a eso se le añade el hecho de que llevas el jersey roto. ¿Es una forma de personalizarlo a tu manera o algo?-observa el chaleco- Muy original...supongo.

-JA-JA-JA, muy gracioso.-pone los ojos en blanco.

-Ya decía yo que era muy atrevido-se ríe- ¿Entonces que ha pasado?

-Me he chocado con una chica y se ve que se ha enganchado a algo y se le ha hecho esta raja tan preciosa y elegante para arrasar un primer día.

-Ah, eso lo explica todo.

-Oye...-decide preguntar algo que le ronda la cabeza desde que lo ha visto aparecer- ¿Andrés está también aquí? Lo digo por que me dijo que había repetido cuarto y como solo conozco mi clase...no sé si estará por aquí.

-No, no estudia aquí.- se coloca el flequillo en su sitio, ya que se ha levantado algo de aire- Él está en otro instituto, cerca de aquí, pero vivimos en el mismo barrio y nos conocemos desde que éramos pequeños. Siempre voy a recogerle a la salida de su instituto y nos volvemos juntos a casa.

-Ah, que pena-se le escapa.

-Que pasa, que te ha gustado eh.

-¡Pero que dices!- le pega en el brazo y el chico se aparta riéndose.

-Vale, no haré más bromas.

-Así me gusta, si no tendrás que ir directo al hospital y no pienso llevarte. Lo advierto.

-Entonces ese suspiro que se te ha escapado antes es por que...

-Porque se me ha perdido su número, el móvil se me estropeó ayer con el agua de la playa y la arena, me apetecía hablar con él para agradecerle de nuevo lo de ayer e informarle de que me encuentro mejor. Solo era eso. Me pareció muy simpático.

-A vale-se vuelve a colocar el flequillo, que se le está despeinando con el aire que hace- Toma, búscalo en la agenda y te lo apuntas.

-Gracias, de veras-se levanta más viento aún- Que frío por favor.

-Normal, con la raja que tiene el jersey entra todo el aire.

-No hace falta que lo jures.-cruzándose de brazos para conservar algo de calor.

-Vámonos dentro, no quiero que Andrés me pegue si le digo que te he dejado coger un resfriado.

Los dos pasan dentro, Raúl busca algo en la maleta.

-¿Qué buscas?

-Una sudadera.

-Ah, muy bonito.

-Era para ti.-sonríe- Pero si no la quieres me la pongo yo, que ahora que lo dices si que hace algo de frío.

-No, no, gracias-avergonzada.

-¿Ya has anotado el número?

-Sí, toma, gracias.

Suena el timbre que anuncia el final del recreo, Raúl le da su sudadera, ella se la pone. Su color es muy bonito y vivo, un azul eléctrico muy brillante, el símbolo DC negro en el medio queda realmente bien. Valeria se lo agradece de nuevo y decide subir a su clase, cuando está llegando oye a sus espaldas que una chica se ha caído. ¿Qué le habrá pasado? Tal vez no sea nada importante. Cuando entra en clase vuelve a guardar la sudadera, ya que la temperatura ha aumentado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Uh uh uh! Esto me huele a líos. Pero bueno ya sabrás resolverlos, sigue así, que me estoy enamorando de tu novela! Soy la Anusqui, bésicos <3

Anónimo dijo...

Así que Raúl es el Ladrón... Marta, hilas de maravilla, me encanta.

Irmãos de luz dijo...

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Noe dijo...

Me da la sensacion de que la cosa se va a liar un pelin...