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viernes, 22 de marzo de 2013

Capítulo 11


Hay un momento de la vida en el que te das cuenta de que el mundo es un pañuelo, y que las cosas más improbables te pueden llegar a ocurrir a ti. Solo basta con que conozcas a cualquier persona por la calle y que al día siguiente resulte ir a tu mismo instituto, colegio o incluso tener amigos en común.  Eso mismo le estaba ocurriendo a Valeria. De un día para otro había conocido a Andrés, que fue avisado por Raúl para que fuera a ayudarle y resultaba, para colmo, que el instituto que había decidido admitirla era el mismo en el que estudiaba Raúl. Todo estaba siendo alucinante en aquellos dos últimos días, es Viernes –Solamente Viernes y ya me han pasado más cosas que en estos últimos seis meses, increíble.- Si en dos días había ocurrido todo aquello, ¿qué pasaría al transcurrir una semana? No lo sabía, pero le inquietaba realmente, no de una forma mala, sino de una manera curiosa, ¿cómo le podían pasar tantas cosas a ella? Hace unos meses hubiera sido impensable que en su vida hubiera algo más que una habitación oscura y un par de películas puestas en la televisión, aunque en realidad no las estuviera viendo. Antes su vida estaba sumergida en la penumbra de un amanecer que parecía no llegar nunca, pero creía que eso era lo que merecía realmente. El accidente, aquellas horas infernales esperando obtener una respuesta clara por parte de los médicos, toda la angustia, ahora no pasean tanto por su mente como antes. A veces le vienen imágenes realmente confusas, borrosas. De tanto tener la misma pesadilla todas las noches parece que algunos recuerdos están trastocados, aunque lo prefiere así, no le gustaría tener que recordar todo al milímetro, sería más angustioso de lo normal, volvería a estar como antes y eso, realmente, no le convenía demasiado.

Raúl y ella habían quedado a la salida, pero la clase de Valeria ha salido un poco más tarde de lo normal, por lo que no se han encontrado. Valeria ha decidido mandarle un mensaje para informarle de que se han retrasado y de que no se preocupe. Raúl responde al mensaje con un simple y seco “OK”, que después acompaña con un emoticono de una sonrisa, para quitarle antipatía. Con eso se da con satisfecha, bueno, con eso y con haber recuperado el número de teléfono de Andrés. Eso era algo bueno, muy bueno. ¿Y si le manda un mensaje? Duda, bloquea al móvil, lo vuelve a encender y mira si está disponible. Para su suerte lo está, ¿pero se lo debe mandar o no? Por un hola no va a pasar nada, si no le contesta entenderá que está ocupado o algo, no hay que echarle hierro al asunto, tal vez ni se acuerda de ella…Pero si Raúl la ha reconocido a metros de distancia ¿Por qué no iba a hacerlo él? Por intentarlo no pasa nada.-Venga, Valeria, no seas tonta. Tú puedes-se autoconvence. Se lo piensa un poco más y, cuando va a desbloquear el móvil de nuevo se ve en la pantalla: “Tienes un nuevo mensaje”. Se mete en el chat, con curiosidad y le sorprende realmente ese mensaje. ¡Andrés la ha saludado primero! Que fuerte, y pensar que no se acordaba de ella…Sonríe, y entonces, entablan una conversación.

Andrés: Hola J

Valeria: Hola:3

Andrés: ¿Qué tal estás? Te echaba de menos…

A Valeria se le corta la respiración un instante y siente un pinchazo en el estómago-¡Me echa de menos!

Valeria: Yo también a ti…Oye, por cierto, ¿a qué no sabes quién va a mi nuevo instituto?

Andrés: Dime, ¿quién?

Valeria: ¡¡¡¡¡¡¡Raúl!!!!!!

Andrés: No me lo creo.

Valeria: Que sí, que hemos estado juntos en el recreo, me ha visto él porque yo no me he dado ni cuenta jajaja

Andrés: ¡Qué coincidencia!

Valeria: Ni que lo digas J

Andrés: Oye, ahora que os conocéis mejor y eso ¿te apetece venirte con nosotros esta tarde a la playa? Jugamos al vóley todas las tardes, pero solo si te apetece.

Valeria: ¡Claro que me apetece! ¿A qué hora quedamos?

Andrés: ¿Qué te parece a las 5.15?

Valeria: PerfectoJ

Andrés: Pues nos vemos esta tarde entonces, Besos.

Valeria: Bye.

Cierra el chat ilusionada, por fin lo va a ver, tenía muchas ganas, demasiadas. Pero ella no sabe jugar al vóley… ¡No pretenderá que lo haga! ¿No? No lo cree, tan solo el hecho de haber quedado con él esa misma tarde ya la ponía contenta. Había sido más fácil de lo que se pensaba, desde luego.

Horas después…

La horas han pasado rápido, ya está lista para ir a la playa, hace un tiempo un tanto desagradable, aunque no le importa. Lleva una mochila y en ella mete la sudadera de Raúl. Se dispone a irse.

En poco tiempo ya está en la playa, a lo lejos se ve a un grupo de chicos jugando al vóley, decide acudir a saludar. Cuando se acerca lo suficiente, comprueba que no son ellos, pero son las cinco y cuarto, ¿dónde se habrán metido? Mira el teléfono por si le ha llegado algún mensaje. Nada, no hay nada ¡¿Pero dónde están?! Entonces mira hacia las rocas que tiene en frente, hay unos chicos que se están tirando de ellas.- ¿Están locos o que les pasa? Con el frío que hace.- Camina hacia las rocas para ver quiénes son los que se están tirando, de repente los reconoce. ¿Pero que hacen ahí?

-¿Te subes?-sonriente. Es Andrés, que está a punto de tirarse de la roca, le tiende el brazo y ella se ríe.

-No me habías comentado que te gustaba tirarte de rocas…-le coge la mano y sube.

-En verano solemos hacerlo.

-Sí, pero en verano es más normal, supongo…

-Oye, ¿dónde está Raúl? Le tengo que dar la sudadera.-la saca de la mochila y se la enseña.

-Pues está justamente ahí.-señala un punto de la playa.-¿No tienes frío?

-Sí, un poco, la verdad.-reconoce.

-Pues póntela, él te la deja.-le guiña un ojo.

-Vale, vale. Me la pondré entonces, es muy calentita-sonriendo.

Se pone en el filo de la roca, está bastante alta y ella tiene vértigo. Mala combinación.

-Creo que me voy a sentar, si no me va a dar un ataque.

-Sí, toma una toalla.-se la da y Valeria se sienta encima.-¿Preparada para ver mi salto?

-¡Por supuesto!

-Preparada, lista… ¡YA!

Andrés se tira de cabeza y cae al agua en un ángulo perfecto, casi de profesional de la natación. Después se queda bajo el agua unos segundos, demasiados. Valeria se asusta y se levanta para ver dónde puede estar. Después sale del agua, sonriente. Valeria se despreocupa entonces y sonríe también.

A lo lejos reconoce la silueta de Elena y David, que corren hacia las rocas en las que están tirándose. Decide saludarles con la mano, pero ellos no responden igual. Qué raro. Entonces baja para ver qué les pasa.

-Hola, ¿qué os pasa?

-¡¡¡De dónde has sacado esa sudadera!!-grita David a Valeria a la cara.

-Yo…yo.-Valeria no entiende nada de lo que está pasando.

-¡¡¡Que de dónde la has sacado!!!

-¿Qué haces tú aquí?-dice una voz masculina muy seria detrás de Valeria.-¿No te dije que no volvieras?

-Ah, Andrés, encantado de volver a verte.-dice David irónicamente.

Elena y Valeria no entienden nada, ¿pero qué está pasando?

                                     

2 comentarios:

Mangeles dijo...

perooo porque le chillaaaaa? Yo lo quiero saber jajaja, esta genial, un beso, mange.

Adrian Serano dijo...

Buena historia! Y el capitulo 2?